Rebotes y resonancias…

el libro salió a rodar y ahora hace la suya, lo dejamos ir y a veces vuelve… 

Nos podés haber escuchado…

 A Karina Mouzo. Entrevista en “Noche tras noche”, programa que conduce Tom Lupo en radio nacional AM 870, el 15 de agosto de 2011.

Karina Mouzo y Gabriela Seghezzo. Entrevista en “Los innombrables”, conducido por Jorge Dorio, Julio Bazan y Mariano Hamilton, en Radio Nacional Rock. 24 de agosto de 2011.

Alina Rios. Entrevista en “Despertares”, conducido por Edgardo Antoniana en FM Palermo. 17 de septiembre de 2011.

O nos podés haber leído…

Página/12 

espectaculosDomingo, 14 de agosto de 2011

CULTURA › UN LIBRO REVELADOR DE DOS INVESTIGADORAS DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

Cómo se construye la inseguridad

“Hay un esquema que deja en las sombras los delitos de aquellos que no son pobres ni jóvenes.” Imagen: Rafael Yohai

Victoria Rangugni y Gabriela Rodríguez se propusieron rastrear los modos en que algunos preconceptos y lugares comunes se fueron arraigando en la sociedad. El trabajo, además, posee una resonancia especial frente a los sucesos actuales en Europa.

 Por Facundo García

A la inseguridad la hacemos entre todos es el libro que investigadores de la Universidad de Buenos Aires acaban de publicar para entender mejor un conflicto que ocupa el primer plano en los debates de la Argentina: pobreza y delito, ¿están esencialmente ligados? ¿Cómo y por qué se puede tener cara de chorro? Victoria Rangugni y Gabriela Rodríguez, dos de las académicas que encabezaron el proyecto junto a Juan Pegoraro, tienen mucho que decir al respecto, aunque aclaran que tal vez sea preciso deconstruir antes unos cuantos preconceptos que se han adherido al sentido común igual que hongos.

“Partimos de un problema: la muerte de jóvenes y adolescentes como efecto del uso del poder letal de las fuerzas de seguridad del Area Metropolitana entre 1996 y 2004”, sitúa Rangugni, que es magister en Sistema Penal y está haciendo el Doctorado en Ciencias Sociales. Desde el arranque, la propia UBA financió la construcción de una base de datos que se remontara por encima de la escasa información disponible. “No había cifras oficiales, pero contábamos con lo que sondeaban la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)”, cuentan las responsables. Desde esa matriz, la meta fue trascender teóricamente los límites de la denuncia.

Es que no sólo se mata, ni se mata a cualquiera. Para que una muerte sea asimilada colectivamente hace falta un tejido de ideas, “un telón de fondo”. Por ende, el equipo se dedicó a recabar las opiniones de los funcionarios judiciales, los medios de comunicación, los policías, las asociaciones de la sociedad civil y hasta el campo académico. Rodríguez –doctoranda en antropología en la UBA– remarca que se toparon con una red de prejuicios tan extendida como la gripe. “La muerte de algunos aparecía como el resultado necesario, o en el mejor de los casos como el ‘efecto colateral’ de la protección de la vida de otros: los vecinos, la comunidad u otros agregados que son valorados positivamente”, detalla.

Así, el “problema de la inseguridad” dejó de ser una obviedad para revelarse como el ámbito donde violencias múltiples eran representadas, naturalizadas o impugnadas. “Nosotros llamamos a ese ‘escenario’ la condición de posibilidad de esas muertes”, amplían las especialistas. ¿Y cómo se llamaba la obra que se representaba sobre aquel escenario? Guarda con el negro, quizá: un telón ideológico hacía que tanto los guardianes de la “mano dura” como los defensores de los derechos humanos recurrieran a metáforas y mapas mentales similares. Pero la pesquisa demostró que la inseguridad no era algo que “estaba allí” para que el experto respondiera con propuestas técnicas. Era, ante todo, un entrecruzamiento de símbolos nada inocentes. Una máquina significante que picaba la carne de miles de pibes.

Y no se trata de un fenómeno que se dé solamente acá. En el plano internacional los últimos días han sido iluminadores. Mientras los gobiernos de las potencias diseñan ajustes y se deshacen de cuanto pueden con tal de salvar a los banqueros, los canales de noticias –incluyendo a la Sarlo-friendly cadena BBC– se regodearon más de una vez en una interpretación superficial de los saqueos que llevan a cabo quienes menos tienen. Lo puso en evidencia la memorable intervención del escritor Darcus Howe, que denunció en una entrevista en vivo la visión conservadora de la prensa y la operación de situar a los pobres como los responsables del caos, cuando los crímenes más enormes se cometen a puerta cerrada. Para zafar, los presentadores saludaron rápidamente y pasaron a otro asunto; sin embargo, el video se convirtió en uno de los más vistos de la semana en YouTube. (http://www.youtube.com/watch?v=_6B4NMp0TKk)

Aquí Rangugni introduce una salvedad importante. “Muchas veces se afirma que son los medios los que ‘inventan’ el problema de la inseguridad. Nosotras quisimos hacernos cargo de que los ‘expertos’ también tenemos responsabilidad en los modos en que un problema se define y, por lo tanto, en las ‘respuestas’ que se proponen. Esto que hoy se discute sobre los medios es preciso revisarlo en el campo académico, también. Allí tampoco está la ‘Verdad’. Delimitaciones, demandas y propuestas de resolución pueden diferir, aunque se asientan sobre una misma construcción”, señala.

Se puede afinar todavía más la mirada. Porque “armar” el panorama de la inseguridad no es –como podría arriesgarse desde la ingenuidad política– potestad única de la derecha. Un sector del pensamiento progre “comparte en gran medida este núcleo duro de significaciones: la cuestión aparece ligada a los delitos de menor cuantía, callejeros o de poca monta que se producen en el espacio público; la pobreza y la carencia aparecen como su causa y explicación y los jóvenes de origen popular, como sus principales protagonistas”, subraya Rodríguez. La labor que las entrevistadas concretaron junto a Mariana Galvani, Karina Mouzo, Natalia Ortiz Maldonado, Celina Recepter, Alina Lis Ríos y Gabriela Seghezzo abre la posibilidad de preguntarse cuáles “seguridades” son las fundamentales y hasta qué punto es ético defenderlas. Rangugni completa: “No poner en cuestión este eje delito/pobreza/jóvenes tiene implicancias en cuanto a qué tipo de intervenciones se habilitan. Por otro lado, deja en las sombras los delitos de aquellos que no son pobres ni jóvenes”.

———————————-

Página/12

Miércoles, 6 de abril de 2011

EL PAIS › COMO CONTINUAN LOS FOROS DE PARTICIPACION CIUDADANA QUE LANZO NACION

La seguridad en discusión

Tras la experiencia del lunes, cuando numerosas organizaciones sociales plantearon sus puntos de vista, se realizarán mesas de trabajo en barrios del sur de la ciudad. Y en unos dos meses se harán en las otras tres zonas: oeste, norte y este.

  Por Carlos Rodríguez

“La respuesta de las organizaciones comunitarias ha superado todas nuestras expectativas y eso nos parece muy positivo, porque el objetivo central era lograr un escenario de diversidad.” La secretaria de Políticas de Prevención y Relaciones con la Comunidad del Ministerio de Seguridad, Ileana Arduino, se manifestó “muy conforme” con el nivel de convocatoria que tuvo el lanzamiento del Plan Nacional de Participación Comunitaria en Seguridad. En diálogo con Página/12, adelantó que en lo inmediato se organizará la realización de mesas de trabajo en distintos barrios de la zona sur de la ciudad de Buenos Aires que estuvieron presentes en las reuniones del lunes y que en “un mes y medio o dos” estarán en marcha las actividades con organizaciones de las otras tres zonas en las que fue dividida –oeste, norte y este–, a fin de seguir avanzando en la propuesta y estar “a la altura de la expectativa de la gente, porque nosotros no estamos planteando políticas cosméticas, sino políticas integrales de seguridad”.

Al ser consultada su opinión sobre el plan anunciado por la ministra de Seguridad, Nilda Garré, el ex titular del área de la provincia de Buenos Aires León Arslanian lo consideró “muy alentador y altamente positivo”, dado que “el problema de la seguridad no es un fenómeno policial solamente”, sino que requiere de una intervención “multiactoral y multiagencial, porque es un fenómeno complejo”. En igual sentido se manifestó el diputado nacional Martín Sabbatella (Nuevo Encuentro), quien señaló que “las políticas de seguridad requieren una mirada integral: por un lado, la conducción política civil de las fuerzas de seguridad y, por el otro, la gestión social de la seguridad pública”.

La secretaria Arduino dijo que se seguirá avanzando con las reuniones en los barrios del sur y que luego de las mesas de trabajo por barrio se harán plenarios para ir analizando el trabajo que realizan las comisarías de la zona. La funcionaria, presente en los talleres que se realizaron el lunes, destacó “la claridad de los representantes de las organizaciones comunitarias en la demanda de respuestas integrales, no sólo en términos de presencia policial, sino en una presencia más amplia del Estado”.

Arduino precisó que uno de los temas más planteados fue la situación de los jóvenes, desde un punto de vista que tiene que ver con “el desafío de construir un horizonte de posibilidades distintas, que pasan por pensar en la seguridad de los derechos de esos chicos”. Lo que plantearon las organizaciones fue la necesidad de que se asuma “la responsabilidad del mundo adulto, de la sociedad y del Estado en relación con los derechos de los jóvenes”. La secretaria de Estado aclaró que la participación comunitaria que se busca “no quiere confundir el rol de la ciudadanía, de la que se requiere un diagnóstico sobre la situación en materia de seguridad, sin requerir de ella un rol policial”.

El ex ministro de Seguridad bonaerense León Arslanian consideró que el plan anunciado “es muy alentador y altamente positivo, porque está en línea con la concepción por la que bregamos en la provincia”, durante su gestión. Puntualizó que también está “en línea” con el Acuerdo por la Seguridad Democrática de 2009, suscripto por distintas organizaciones no gubernamentales. “La seguridad no es un fenómeno policial solamente, es un fenómeno complejo. Tiene que ver con la violencia, con la pobreza, con el consumo de drogas y de alcohol. Eso demanda acciones multiagenciales.”

Arslanian afirmó que hoy “no se conciben las políticas públicas en cualquier área si no es con la intervención de la comunidad. Estas políticas reconocen la importancia que tienen los diversos actores sociales en la dirección de las medidas que se adopten. Producir la participación ciudadana es una mirada correcta, moderna y fundamentalmente democrática. Tiene que ver con el gobierno democrático de la seguridad”.

El diputado nacional Martín Sabbatella también apoyó “políticas de seguridad con una mirada integral. Por un lado, la conducción política civil de las fuerzas de seguridad y, por el otro, la gestión social de la seguridad. Un abordaje integral, con un eje en la conducción civil y otro en la gestión social de la seguridad pública”. Luego de expresar su coincidencia con el plan anunciado por Garré, sostuvo que son necesarias “la prevención social del delito y la prevención social de la violencia, mediante la participación comunitaria en los planes de seguridad”.

“Hay que darle intervención a la redes sociales que conocen la problemática, para generar políticas de seguridad que sirvan para evaluar y controlar los servicios que presta la policía. El problema de la seguridad no puede ser abordado sólo desde la lógica policial, tiene que haber un abordaje civil integral, del Estado y de las organizaciones comunitarias”. Sabbatella aprobó “la creación del Ministerio de Seguridad y la designación de Garré y los pasos que está dando el ministerio”. Dijo que son los mismos ejes que él llevó “durante diez años”, mientras fue intendente de Morón, “más allá de las contramarchas en la estrategia provincial, durante la gestión de (Daniel) Scioli”.

Sabbatella insistió en que “luego de la reforma policial de Arslanian hubo una contrarreforma de Scioli, que volvió al autogobierno policial, al discurso de la mano dura y a la demagogia punitiva, con las consecuencias negativas que estamos observando en la provincia, con consecuencias muy graves. La política de seguridad nacional es lo contrario de lo que se está haciendo en la provincia de Buenos Aires”.

En los talleres que se realizaron el lunes, sobre formación ciudadana en políticas públicas de seguridad, programas de prevención y control comunitario en seguridad y prevención de la violencia, se advirtió una gran preocupación por los jóvenes de los barrios. Los vecinos no pidieron represión policial sino asistencia y contención. Gabriela Rodríguez, co-autora del libro A la inseguridad la hacemos entre todos, dijo que en los últimos años ha participado “en distintos foros de seguridad, pero nunca vi, hasta hoy, una convocatoria popular semejante. Me pareció muy importante lo que se discutió y espero que se siga en el mismo camino”.

—————————————–

http://sur.elargentino.com/notas/todas-las-muertes-de-candela

Todas las muertes de Candela

Por 

Sebastian Hacher y Laureano Barrera

Candela. Estuvo diez días desaparecida. Se sospecha que conocía a sus captores. || Chebriau. En la búsqueda de los Pomar.
Dos hipótesis apuntan a la participación policial. La investigación sobre la familia. El rol del comisionado Chebriau

Una mano asomaba entre bolsas de consorcio. La cartonera se topó con ella mientras revolvía la basura. Retrocedió asustada y entre llantos contó lo que había visto. La policía y el fiscal Marcelo Tavolaro llegaron a los pocos minutos. El gobernador Daniel Scioli y el ministro Ricardo Casal aterrizaron en un helicóptero. A las 15.30, la madre de Candela Rodríguez salió de su casa: se abrió paso entre los movileros y subió a un auto que la dejó en el basural.
El reconocimiento del cadáver se hizo en cadena nacional, con música dramática de fondo.
–¡Me mataron a mi hija! –gritó Carola Labrador, la mamá de la niña que llevaba diez días desaparecida.
El cuerpo de Candela fue arrojado a 35 cuadras de su casa y eso, dijeron los medios, podía ser interpretado como señal. Pocos repararon en otro detalle geográfico: el basural está a veinte cuadras de la comisaría.
En esa dependencia se había instalado un hombre peinado con raya al costado, que en la foto que salió todos los medios estira el cuello para no perderse detalle. Se trata de Marcelo Chivo Chebriau, el comisionado de la Policía Bonaerense que no pudo encontrar ni a Luciano Arruga ni a los Pomar. Dueño de un legajo que da miedo, Chebriau parecía caído en desgracia luego de hacer el ridículo en la búsqueda de la familia desaparecida en 2009. Pero allí estaba, con el jopo firme, tratando de salir en cámara mientras la madre de la niña decía que sí, que ésa era su hija.
Minutos después de la televización del hallazgo, desde la propia policía se difundió la grabación de una llamada telefónica: alguien que le pedía a la madre que devolviera el dinero si quería recuperar a su hija. Hasta ese momento, todos éramos Candela. Desde el hallazgo del cuerpo y la difusión de la extorsión, empezó la operación inversa. Carola pasó a ser la “cuestionada madre”, y ahora no sólo se la acusa de ocultar información sobre su marido, sino de usurpar la casa donde vive y de participar ella misma en un secuestro extorsivo. Los mismos medios que la construyeron como espejo para que nos reflejemos en su dolor, la convirtieron de poco en un monstruo mediático. De Chebriau, ni noticias.

El comité. María Esther Coen Rúa preside la Comisión Esperanza y busca gente perdida desde hace dos décadas. Su figura es conocida en los pasillos de tribunales: trabajó en el caso Pomar, colaboró con el de Erica Soriano y ayudó a encontrar el cuerpo de Marela, una chica asesinada por una venganza contra su padre en Avellaneda. Dos días después de la desaparición de Candela, María Esther fue hasta la casa de la familia Rodriguez, pero no la dejaron entrar.
–Vaya a la comisaría –le dijo un hombre de campera negra que la atendió en la puerta.
Allí la recibieron de forma más cordial.
–Disculpe que no la hago pasar a mi despacho –le dijo el policía que se presentó como comisario Iglesias–. Acaban de llegar Casal y el jefe Juan Carlos Paggi. Vamos a formar un comité de crisis. Vaya tranquila. Si la llamo, es para darle buenas noticias.
Coen Rúa no se fue tranquila. Se desesperó. “Jamás vi un comité de crisis que se constituya tan rápido por un caso así”, contó a Miradas al Sur.“Y seguí desesperándome –agregó– cuando vi que la exposición mediática avanzaba. Tenía la hipótesis de que esto era por una venganza, y dije: están acorralando a un tigre.”
La misma metáfora felina usó una fuente judicial que recibió a Miradas al Sur en su despacho y que accedió a hablar manteniendo el anonimato. “Si pasan las primeras 48 horas sin recibir señales, se está hablando de otro tipo de secuestro. En este caso hubo mucha presión mediática y no se dejaron vías de escape para los secuestradores. Si uno encierra a un gato contra la esquina de la pared, la única salida que tiene es atacar.”
¿Se sabía desde el principio que era un secuestro y se montó una negociación paralela al a investigación oficial? ¿Se pensaba que con la presión mediática iban a liberar a la niña? Si bien es algo que está por saberse ante la mera sospecha de un secuestro, según los artículos 142 bis y 170 del Código Penal la instrucción debe pasar a la Justicia Federal. Eso nunca sucedió.

El cuerpo habla. “La muerte fue por asfixia. Se puede deber a una manobria de compresión que le ha obturado la nariz y la boca, hecha con la mano o con algún tipo de almohadón”, explica a Miradas al Sur el criminólogo Raúl Torre. “En cuanto a rotura del cuello, lo más probable es que se refiera al hueso hioides, que es normal que se rompa en caso de estrangulamiento o sofocación”, agrega el especialista.
–¿Qué grado de preparación deben tener para provocar una muerte de ese tipo? –quiso saber este diario.
–No mucha. Es una muerte típica cuando se trata de niños.
El estudio develó que había sido asesinada entre la noche del lunes y la mañana del martes. En otras palabras: Candela estuvo seis o siete días privada de la libertad, pero sin rastros de maltrato. “Una de las características del cautiverio es la pérdida rápida de peso, aun en unos días. La chica estaba bien alimentada. Incluso se encontró una papilla diferenciable en el estómago, que indica que la muerte se produjo muy poco tiempo después de la ingesta, y que comía por su voluntad”, sostiene el experto. La niña, creen los investigadores, conocía bien a quienes la secuestraron.
¿Estaba Candela con alguien que la conocía? ¿Sabía la familia quién la tenía y ocultó información? Luego del velatorio, el padre ratificó en la fiscalía que no tenía deudas ni enemigos que pudieran asesinar a su hija, pero igual dio una lista de nombres. Desde entonces, las hipótesis que se ventilaron en los medios se dividieron en dos. Por un lado, se habla de una venganza narco, por los lazos que la familia tiene con grupos de la Villa Korea, de San Martín, donde en los últimos meses media docena de dealers sufrieron secuestros. ¿Cómo son esos lazos? Betiana Labrador, la tía de Candela, está en pareja con un hombre apodado Huevo, con antecedentes por narcotráfico. Y la propia madre de Candela tuvo una relación y un hijo extramatrimonial con Ricardo Manuel Perrotta, detenido por tenencia simple de estupefacientes y sospechoso de ser un eslabón menor en la cadena narco de la zona. Perrotta, según trascendió, está en la lista que el padre de Candela entregó a la Justicia como posibles enemigos.
El propio padre de Candela –llamado Alfredo, Roberto o Laurelio en su prontuario– alimentó una segunda hipótesis. “Si fue contra mí –declaró–, es porque hicieron creer que era un buche de la Federal en la zona de San Martín.” Sin decirlo, aludía a que cuando él fue detenido mientras intentaba robar un camión, toda su banda cayó en menos de 48 horas.
En ninguna de las dos hipótesis se descarta la connivencia policial. Los secuestros de narcos se hicieron durante falsos operativos policiales. Hace dos años exactos, Miradas al Sur publicó una investigación donde se revelaba cómo se dirimían las internas por el control de la venta de cocaína en San Martín, donde abundan desde enfrentamientos en plena calle hasta el secuestro de una niña de tres meses, todo bajo la atenta mirada de los patrulleros de la Bonaerense.
En el caso de los piratas del asfalto, la participación policial es casi un lugar común. “Si es pirata del asfalto y está preso, o se quedó con un vuelto o rompió con la policía”, dijo el funcionario judicial que recibió a Miradas al Sur en su oficina. “Esta es la segunda vez en mis 17 años en la Justicia que escucho que un pirata del asfalto está preso”, agregó. “Nunca caminan sin connivencia policial. Y si no la tienen, los tipos manejan guita para comprar la causa enseguida.” Al cierre de esta edición, la teoría del “vuelto” empezaba a tomar impulso.

Quién te busca. El prontuario de Marcelo Chebriau, el hombre de jopo que participó de la búsqueda de Candela, fue publicado por la revista Veintitrés cuando el comisionado estaba al frente de la búsqueda de los Pomar. Según la revista, en 1999 en Mercedes fue acusado por sus colegas de proteger a piratas del asfalto junto a un comisario mayor y tres comisarios inspectores. El entonces ministro de Seguridad León Arslanian lo puso en disponibilidad preventiva, pero el Chivo logró reacomodarse y en 2008 llegó a jefe de la DDI de La Matanza, desde donde buscó a los Pomar. Antes, el 10 de abril de 2005, el policía Rolando René Márquez Da Silva lo acusó de armar procedimientos truchos donde se secuestraba grandes cantidades de marihuana y cocaína. El 3 de enero de 2007, Chebriau fue denunciado por sus subalternos de Drogas Ilícitas. Lo acusaron de “maltratador”, de ampararse en sus contactos con el juez Rodríguez de Morón y de utilizar un auto judicial para recaudar coimas de boliches y prostíbulos.
El viernes a la noche se hicieron tres allanamientos en Villa Tesei en busca del lugar donde estuvo cautiva Candela. En todos estuvieron presentes las cámaras de televisión. Uno de ellos era un chalet de dos plantas en la calle Charrúas 1081, señalado por dos testigos de identidad reservada. Pero allí vivía un carpintero con su esposa y no se encontró nada. Algo similar había pasado el jueves con el galpón de Kiernan 992.
La policía llegó con las cámaras de TV, se hicieron excavaciones y se habló de que la comida que estaba en la heladera era la misma que tenía Candela en el estómago. Todo era falso. La dueña del lugar ahora pide que reconstruyan la casa, y que aparezca su perro, perdido durante el operativo policial. Ya sabe a quién no pedirle ayuda.

LAS FOTOS. El dilema de difundir o no las imágenes
Si bien cualquier discusión sobre los medios en Argentina no tarda en generar escenas de histeria, lo cierto es que la desaparición de niños es una constante y que la mayoría de las veces no se difunden las imágenes ni se sigue la investigación en vivo desde la televisión. Según los datos oficiales, sólo desde el 2003, hubo 18 mil denuncias por extravío de niños, niñas y adolescentes. De esos casos, sólo el 3% tiene como causa lo que se llama “vulneración de derechos”: trata de personas, secuestros, niños que se sabe que están muertos pero que no se encuentra el cadáver. El 75% son chicos que se van de su hogar por conflictos en su casa. El otro 22% son sustracciones parentales: un padre o una madre que escapa junto con sus hijos.
Sobre todo en esos casos”, explicó a Miradas al Sur Cristina Fernández, directora del Registro Nacional de Menores Extraviados, “es espantoso publicar las fotos, porque muchas veces hay mujeres que están huyendo con sus hijos de situaciones de violencia de género”.

EL DEBATE. El peligro de caer en la generalización
Karina Mouzo y Gabriela Rodríguez son docentes e investigadoras de la UBA y coautoras del libro La inseguridad la hacemos entre todos. Al caso de Candela, explicó Rodríguez, “se lo quiere presentar como generalidad, pero tiene características excepcionales. De 18.000 casos hay sólo 11 que aparecen muertos. Pero a partir de presentarlo así, se le exigen políticas al Estado para que actúe sobre esa supuesta generalidad. Eso es peligroso no sólo por las políticas que se pueden derivar del reclamo, sino porque se puede tender a cerrar el caso rápido, con algún chivo expiatorio”. “En este caso –agregó Mouzo–, la centralidad de la víctima llega a un nivel de éxtasis; la proliferación de imágenes y los testimonios nos hacen mirar todo desde el lugar de la madre: los medios se convierten en la voz de la víctima, aunque en los últimos días dejó de tener tanto raiting. Sandra Mamani Llanos –la otra chica que estuvo desaparecida hasta el jueves–, por boliviana, porque se decía que se había ido, no era una víctima digerible para los medios. de comunicación”.

—————————————–

http://www.diarioz.com.ar/nota-informe-z-la-cuestion-es-cual-policia.html

Informe Z: La cuestión es cuál policía

Por Alina Ríos y Gabriela Rodríguez * Redacción Z

* Coautoras del libro A la inseguridad la hacemos entre todos.

Uno de los aspectos más pro­blemáticos de las intervenciones políticas que buscan dar respues­tas al problema de la inseguridad lo constituye el lugar que se asigna a las fuerzas de seguridad. Es que cuando a mediados de los noventa la seguridad se instala en la agenda pública, las fuerzas policiales pasan al centro de la escena.
Respecto del rol atribuido a las fuerzas de seguridad, dos son las mo­dalidades polares que pueden identifi­carse. Por un lado, la que circunscribe el problema y las soluciones en torno a más policía, despliegue y saturación policial. Por el otro, la que reconoce en la policía misma una fuente de inseguridad permanente, amenaza que sobrevuela aquello que protege y que es preciso cambiar. Entre una y otra, las oscilaciones de un péndulo. Es muy difícil en ese movimiento osci­latorio encontrar de donde asirse con certeza: los extremos no ofrecen tie­rra firme, porque nada es tan sencillo como lo uno o lo otro.
La ciudad de Buenos Aires des­de su autonomización ha transitado experiencias más que complejas: los reclamos por el traspaso de la Policía Federal, la creación de la Guardia Ur­bana y la posterior conformación de la, desde sus inicios, cuestionada y cuestionable Policía Metropolitana. Con esta nueva fuerza el gobierno local ha pretendido hacer confluir las dos vertientes de respuestas po­sibles. Sin embargo, parece haber fracasado en ambos sentidos: ni más, ni mejor policía.
El gobierno nacional ha imple­mentado en los últimos meses un plan destinado a complementar, y en algunos casos sustituir, el poli­ciamiento de la Federal con la Gen­darmería y la Prefectura. Y ello en la zona de la Ciudad más postergada por el gobierno local, las comunas 4 y 8. A primera vista, parecería que más seguridad se equipara a más po­licía. Es difícil dejar de advertir sobre el riesgo de reforzar la selectividad del sistema penal que el aumento del policiamiento de sectores populares comporta. Sin embargo, es posible otra mirada que advierta sobre la po­tencialidad del proceso iniciado.
El despliegue de las fuerzas de seguridad que dependen de Nación en la zona más empobrecida de la Ciudad pone sobre el tapete otras discusiones en un proyecto político que intenta restaurar derechos. No se trata de la vieja discusión de cuántos y cuán equipados, sino fundamental­mente de qué policía: bajo el control de quiénes, al servicio de quiénes, para qué seguridades. Avanzar políti­camente sobre las fuerzas de seguri­dad es fundamental y hay indicios.

DZ/LR

——————————————–

http://sur.elargentino.com/notas/candela-y-el-ritual-de-la-inseguridad

Candela y el ritual de la inseguridad

Año 4. Edición número 174. Domingo 18 de septiembre de 2011
Por  Alina Lis Ríos, socióloga, Conicet-IIGG-UBA. Coautora del libro A la inseguridad la hacemos entre todos.

Con la reproducción interminable de las imágenes de Candela acecha fantasmáticamente el temor: “Así no se puede vivir”. Se instala fuertemente la pesadez de una regularidad, de algo que nos está pasando todo el tiempo: no la desaparición forzada (que podría poner este caso en la línea de otras desapariciones menos visibilizadas, como la de Luciano Arruga), ni la regularidad de los tres niños por día que faltan de su casa (90% de los cuales son restituidos sanos y salvos); la regularidad que se construye es la de la “inseguridad”.
La “inseguridad” es la oportunidad de una puesta en escena, de un ritual (esencialmente mediático) que actualiza la diferencia entre nosotros (y “nuestros hijos”) y los otros (generalmente varones, jóvenes, pobres), que son encarnadura del peligro y amenaza a la integridad de ese nosotros). La bisagra, el principal mecanismo de esta actualización es la identificación con la víctima: “Candela es una hija nuestra”. Esto permite articular demandas de ley y orden, castigo y reducción de esos otros.
El desenlace nos disloca. Candela no es ya hija de cualquiera de nosotros, se resquebraja el lugar de la víctima que nos interpela a todos y se desestabiliza la estructura de demandas (qué pedir, a quién). Esto hace necesario reconfigurar el caso como un problema de inseguridad, introduciendo elementos que restituyan el efecto de regularidad. Es posible que en más de una ocasión la problematización del accionar de las fuerzas policiales responda a esta lógica.

——————————————–

Iconoclasistas sobre la inseguridad:

No hay peor fascista que un burgués asustado*

iconoclasistas | ene 08, 2010 | Comentarios 8

La inseguridad es un oscuro territorio sin límites definidos y continuamente amplificada por los medios masivos de comunicación, que gustan encabezar sus titulares con el rojo más sanguinario. La mayor parte de la población sólo se informa a través de ellos, sin tener en cuenta que los medios gestionan el protagonismo de las noticias al ritmo de las contiendas políticas o de los intereses económicos de los grupos de turno . Es así como la necesidad de ejercer un mayor control social se refleja en el espectro mediático corporizándose en la proyección de imágenes y hechos que profundizan el terror social. Un terror que podemos calificar de incierto y que en cada período histórico ha encontrado distintos chivos expiatorios. Hoy, los discursos que señalan a los supuestos responsables de “la inseguridad”, lo hacen desde una prédica racista, clasista y discriminatoria igualando pobreza con delincuencia.

El protagonismo de la clase media en el sostenimiento y propagación de este discurso es innegable. Este sector social, cuya definición no estaría acotada sólo a categorías económicas sino que también se enraíza a toda una forma de ser, pensar, sentir respecto al mundo y a los demás; ha presionado para que se efectúen cambios en el régimen judicial, decretando que   solo con cárcel, mano dura y represión se podrá acabar con “la inseguridad”. Este discurso, que ha probado ser marcadamente ineficaz en la lucha contra el delito, opera eficazmente para justificar el gatillo fácil, la coacción por portación de cara o color de piel, y la persecución a los sectores ya de por si castigados por la falta de trabajo, vivienda, educación o salud.

La clase media está asustada, le aterra pensar que podría perder los objetos que con tanto esfuerzo consiguió y, con ello, el status que le brindan. Es esta “seguridad de los objetos” la que le otorga una identidad definible y destacable por encima de otros. Por eso la pobreza es la cristalización de su amenaza mas próxima, no sólo por encarnar la posible pérdida de bienes sino también de lugares sociales. El medio pelo desprecia la “chusma” y el mercado la responsabiliza de su situación, adjudicándole un fracaso que en realidad proviene de las inequidades desatadas por el neoliberalismo . Para todos, la clave del éxito consiste en alcanzar los ideales de éxito, belleza y felicidad que ofrece el mercado a través de la publicidad. De esta manera el hedonismo más básico no se basa en la diferenciación (aunque predique lo contrario) sino en la masificación de una subjetividad tilinga y consumista que en su derrotero se cree única.

* La cita corresponde a Bertold Brecht

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s